DEPRESIÓN….Es útil el pensamiento positivo?

La enfermedad mental conocida como depresión mayor es el trastorno del estado de ánimo más habitual y afecta al 5% de la población cada año. 

Los principales síntomas son un descenso del estado de ánimo y una disminución del interés o la sensación de placer en todas las actividades. 

Para realizar un diagnóstico de depresión mayor, estos síntomas se deben manifestar diariamente durante un período de al menos 2 semanas y no deben estar relacionados obviamente con un duelo. 

Pueden aparecer también otros síntomas: 

– Pérdida (o aumento) del apetito. 

– Insomnio (o hipersomnia). 

– Cansancio. 

– Sensación de inutilidad y culpa.

-Disminución de la capacidad para concentrarse. Pensamientos recurrentes sobre la muerte. 

Los episodios de depresión mayor no suelen durar más de 2 años, si bien la enfermedad presenta un curso crónico, sin remisión, en alrededor del 17% de los pacientes. 

La depresión sin tratamiento, no obstante, las depresiones recidivarán en el 50% de los casos y tras 3 o más episodios las probabilidades de recurrencia aumentan a más del 70%.

Hay una tendencia o moda que se manifiesta en una gran cantidad de literatura denominada de autoayuda donde promueven el poder curativo del pensamiento positivo tanto en depresión como en otros aspectos de la vida.

Piensa en positivo es un trampa psicológica que afecta el modo de pensar resultantes de nuestras percepciones, convicciones y creencias que, cuando se aplican de manera rígida, conducen a la formación de trampas en primer lugar, y de posibles patologías psíquicas y del comportamiento posterior.

Se trata de estructuraciones de nuestro modo de pensar que, en la mayoría de los casos, apenas logramos ver y, en consecuencia, tampoco conseguimos analizar y modificar, dado que son parte integrante de la identidad personal desarrollada desde la infancia, a través de la adolescencia y la edad adulta en virtud de las experiencias, de la cultura en la que hemos crecido y de los conocimientos adquiridos.

Así pues, lidiar con estas trampas representa un auténtico reto mental;  nos observamos desde fuera mientras estamos dentro de nosotros mismos. 

Está claro que no es un ejercicio fácil, porque implica al mismo tiempo actores protagonistas y directores de la película de nuestra vida. 

El pensamiento positivo no se trata de una trampa en absoluto moderna: desde la Antigüedad se encuentran vestigios de tal ilusión, pero ha sido recientemente cuando se ha intentado dotar de dignidad científica a esta convicción. 

Psicólogos y sociólogos  aportan continuamente estudios e investigaciones que demuestran que el pensamiento positivo influye en el bienestar y la felicidad de las personas. 

Aunque algunos resultados puedan indicar una correlación entre felicidad y bienestar por una parte, y la puesta en práctica del pensamiento positivo por otra, son mucho más numerosas las demostraciones de que el hundimiento de las ilusiones suscita profundos desengaños que a menudo conducen a formas de depresión patológica. 

Además, cuanto más grandes son las expectativas, más devastador es el efecto de la desilusión cuando éstas no se realizan y el efecto deprimente siempre se ha conocido y la literatura está llena de ejemplos, desde Homero a Virgilio, desde Shakespeare a Leopardi, desde Dostoievski a Camus, sin embargo siguiendo las influencias orientalizantes, desde la beat generation hasta la new age y la psicología positiva, el ejército de los que creen firmemente en el optimismo y en el pensamiento positivo sigue creciendo como una especie de religión moderna sin Dios, basada en la presunta capacidad del hombre para influir positivamente en su propio destino mediante el pensamiento optimista. 

Los investigadores saben muy bien, el mecanismo de la profecía autocumplida funciona mucho más en sentido negativo que positivo, y los efectos positivos son posibles sólo cuando el mecanismo del autoengaño es inconsciente. Cuando el mecanismo es voluntario se obtiene un efecto paradójico. Por ejemplo, si estoy triste y me esfuerzo por pensar en positivo, termino deprimiéndome todavía más; si tengo miedo e intento pensar de forma optimista, me asusto más aún. Pero los defensores del pensamiento positivo infravaloran o niegan las evidencias empíricas de los efectos casi siempre paradójicos del intento de influir sobre la realidad. 

No se tienen en cuenta que fenómenos muy conocidos, como el efecto placebo y el efecto expectativa del paciente, en medicina y psicoterapia respectivamente, no se obtienen a través del esfuerzo voluntario de pensar en positivo, sino gracias a elementos sugestivos involuntarios y no conscientes. 

El poder terapéutico de estos dos efectos se basa en las atribuciones inconscientes del paciente: 

1._ El paciente considera que la sustancia inactiva es un verdadero fármaco.

2._ Piensa que el tratamiento o el terapeuta tienen poderes extraordinarios, basándose en creencias o en la fama del taumaturgo. 

Esto no tiene nada que ver con la ilusión voluntaria de que todo va a ir bien porque pienso en positivo. Los autoengaños funcionan sólo si se ejercitan inconscientemente pero cuando se hacen explícitos pierden su poder. 

El pensamiento positivo es un acto voluntario y consciente es por eso que resulta ineficaz.
La indicación es mantener a raya la tendencia a crear ilusiones voluntarias, dado que sólo las que son inconscientes pueden ser eficaces. 

Hay que recordar que, en la mejor de las hipótesis, una expectativa elevada hace que el viaje sea hermoso, pero que el destino sea decepcionante; en el peor de los casos, el efecto será:

Ilusión-desilusión-depresión. 

Nunca debemos aplicar el pensamiento positivo a percepciones o emociones como el miedo, la rabia o el dolor, que se agravarían en lugar de reducirse. 

El pensamiento positivo  funciona cuando ya se han obtenido resultados positivos, aumenta la confianza en nuestras capacidades ya evidentes en los hechos para asi incrementar los esfuerzos sobre la base de una eficacia comprobada, justo lo opuesto a una expectativa ilusoria.

Dr. Jorge Bernal.

Si quieren saber más d como funciona nuestro cerebro y nuestros pensamientos de una manera amigable y entretenida les recomiendo los siguientes libros.

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