DEPRESIÓN ¿Por qué un alto porcentaje de pacientes mejora de la enfermedad pero que no llega a curarse?

La depresión es la segunda enfermedad más incapacitante, sólo superada por la cardiopatía isquémica en cuestión de prevalencia.

La enfermedad tiene en la actualidad unas tasas de mejoría de casi un 70% y una tasa de curación del 35%.

La depresión tiene una elevada morbilidad y una prevalencia del 5% y una prevalencia vida del 10%, se asocia con índices significativos de muerte por suicidio y es la segunda enfermedad más incapacitante, superada tan sólo por la cardiopatía isquémica en cuanto al grado de discapacidad y gasto social.

La depresión afecta a la esfera personal, la vida en familia, la vida laboral, profesional, el estudio y el ámbito social. Todos los aspectos de la vida pueden verse afectados y, al mismo, tiempo, se trata de una enfermedad difícil de entender para la familia.

El abordaje de esta enfermedad tan compleja como incomprendida requiere de un enfoque global.

El paciente con depresión necesita que todos y cada uno de nosotros, quienes tenemos responsabilidades en salud primero, pero también la sociedad en su conjunto.

Por diversas etapas de mi vida, momentos y meses de depresión, aunque siempre intenté no verla, no ser consciente de que hay una enfermedad que tiene diagnóstico, tratamiento y terapia; preferí pensar, como casi todo el mundo, que ya se pasará, sin tener en cuenta que la depresión, al igual que una caries, si no le haces caso no desaparece, sino que lo que conseguiremos con el tiempo es perder la pieza dental, así apesar de todo al final, padecí la enfermedad.

Lo más terrible de la depresión es que la mayoría de la gente o no la ve, o no quiere verla, en definitiva, no la entiendes, la gente tampoco te entiende y lo que es peor, que en muchos casos te da igual curarte que morirte.

Es tal vez más terrible que muchas enfermedades graves. Cuando tienes un cáncer lo primero que te ocurre es que te aferras a la vida y que quieres vivir. Y te das cuenta de todo lo que te queda por hacer. Y tu familia te entiende, entiende lo malo de la enfermedad y hacen todo lo posible por ayudarte.

Cuando tienes una depresión, en muchos casos prefieres dejar de vivir y no hacer nada de lo que te queda. Y muchas familias tampoco entienden por qué estás mal si lo tienes todo y no tienes derecho a estar abatido o sin ganas de vivir.

Y es que la depresión es mucho más que un trastorno del estado de ánimo. Es una enfermedad mental compleja, con una extensa variedad de síntomas, tanto afectivos como puede ser tristeza, ansiedad, irritabilidad, bajo estado de ánimo, desesperanza, como síntomas  cognitivos asi pueden presentarse dificultades de atención y concentración, de memoria, de toma de decisiones y planificación y los síntomas  somáticos donde predomina la fatiga, cambios en el apetito y peso, alteraciones del sueño, cefalea o problemas estomacales.

Los síntomas  de la depresión son diferentes en cada persona y nadie está libre de padecerla. La depresión afecta a personas de cualquier edad, condición social, de cualquier parte del mundo y con diferentes estilos de vida y temperamentos.

La depresión tiene unas tasas de mejoría o reducción de los síntomas del casi  70% y unas tasas de curación o desaparición total de los síntomas y vuelta a la normalidad de tan solo un 35%.

¿Por qué un alto porcentaje de pacientes mejora de la enfermedad pero que no llega a curarse?

Estos pacientes presentan síntomas residuales que les imposibilitan volver a llevar una vida normal a nivel social, familiar y laboral.

—Entre los síntomas residuales más frecuentes cabe señalar tres:

—El insomnio

—La fatiga o cansancio

Síntomas cognitivos como pérdidas de memoria, dificultan para mantener la atención y la concentración

Es necesario que los psiquiatras traten estos síntomas si quieren que el paciente se recupere volviendo a ser el mismo que era antes de caer enfermo; y es que el objetivo terapéutico actual en depresión persigue la completa recuperación funcional del paciente, con el fin de que pueda retomar lp su vida en todas las esferas.

Es necesario identificar las causas del cuadro, evaluar los síntomas depresivos específicos que padece y los síntomas residuales, realizar un plan individualizado de tratamiento y conseguir que el paciente continúe tomando el tratamiento pautado el tiempo oportuno.

El reto en depresión es evitar los casos de cronificación, que son los que aumentan la carga económico y social; así como conseguir medicamentos de mejor tolerabilidad, sobre todo en relación a cognición y disfunción sexual.

Siendo tan compleja y difícil de tratar es una  vulgarización el término depresión, más incluso el estigma que supone cualquier enfermedad mental, está en la base de la baja consideración social.

Se utiliza el término para cualquier fluctuación leve y reactiva del estado de ánimo y en este caso los medios de comunicación pueden jugar un papel importante.

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