DOC MI HIJO TIENE EPILEPSIA; PUEDE CONDUCIR?

Es seguro para un paciente con epilepsia conducir?

En algunas profesiones, especialmente aquellos que involucran maquinaria pesada o situaciones potencialmente peligrosas un problema relacionado es cuando un paciente puede regresar a salvo a trabajar.

En cuanto a la conducción, hay dos consideraciones legales y médicas.

Desde un punto de vista jurídico, las obligaciones dependen de cada estado.

El tiempo requerido antes de otorgarse una licencia de conducir un vehículo de motor puede ser reinstalado  de 3 a 12 meses, dependiendo de la ley estatal y federal.

En México no existe legislación al respecto; conducir un vehículo se ha constituido en elemento indispensable en la vida del individuo, ya sea para el desempeño de su trabajo, por un deseo de independencia de la gente joven o como simple medio de transporte. Una licencia de manejo es además identificación importante. 

No existe acuerdo unánime de si el paciente con epilepsia puede conducir un vehículo de motor. Aunque la conducción de un vehículo es un complejo de funciones cognitivas y motoras que requieren una integridad para su ejecución, la mayoría de los accidentes fatales causados por una crisis epiléptica y aún por otras condiciones médicas, ocurren con muy baja frecuencia en comparación a otras causas, como la ingestión de alcohol y el exceso de velocidad. 

En general puede decirse que un paciente con epilepsia bien controlado puede conducir un automóvil con cierto grado de seguridad. Debe recomendarse el no manejar por largos tiempos, ni en estado de fatiga ni de alteración emocional, cuando haya habido suspención del medicamento, cuando existan periodos de crisis recurrentes, considerar el tiempo de crisis y su duración, la distancia y la hora para conducir, así como la fotosensibilidad. Las situaciones son muy particulares y el médico, su paciente y su familia tiene repercusiones médico, legales y sociales de responsabilidad compartida. 

Aunque en muchas ciudades ni siquiera se realiza un examen de manejo formal menos aún solicitar uns parte médica y la licencia es mera medida recaudatoria.

En algunas ciudades del país y en Europa un paciente que ha estado libre de crisis durante más de un año se permiten los privilegios de conducción pero la recomendación médica no siempre es igual al requisito legal.

El paciente con epilepsia siempre ha despertado desconfianza en la conducción. Un informe de la UE, Epilepsia y conducción en Europa, dado a conocer en España a finales de febrero muestra que los epilépticos controlados tienen un riesgo de siniestralidad bajo y que se puede establecer una relación entre este riesgo y la posibilidad de tener un accidente en el siguiente año.

El reto de los neurólogos reside ahora en la evaluación del riesgo individual de cada paciente y las recomendaciones de este documento, en el que han participado dos expertos españoles, se basará la legislación futura de la conducción de estos pacientes en los países miembros.

La epilepsia es una enfermedad neurológica que afecta a seis de cada 1.000 y se caracteriza por la repetición de crisis epilépticas no provocadas como consecuencia de una descarga excesiva de neuronas.

El alcohol, la falta de sueño, el estrés y la fotosensibilidad son algunos de los factores desencadenantes más frecuentes.

Alrededor del 60% de los pacientes responden bien al tratamiento y de ellos la mitad pueden estar libres de medicación entre los dos y cinco años sin crisis.

Se calcula que el peligro de accidente en un epiléptico es similar al de una mujer con la menstruación y para realizar los cálculos de riesgo se analizaron las estadísticas globales de siniestralidad de la UE de 2004 y 2005 y se estableció el riesgo relativo que tiene la población general de sufrir un accidente de coche, en diferentes circunstancias partiendo de la base de un riesgo de 1 para los conductores sanos y así para  los pacientes epilépticos se calculo un riesgo de 1,8 ligeramente superior a la del riesgo que tienen las mujeres cuando conducen en alguna fase de la menstruación o ligeramente inferior a los que conducen con niveles de alcohol permitidos en sangre.

Uno de los datos más importantes que se ha obtenido derivado de la odds ratio o riesgo relativo  es deducir el riesgo que tiene cada enfermedad o grupo de pacientes de sufrir un accidente en el próximo año; así, por ejemplo, para una persona que tiene un odds ratio de dos a tres, el riesgo de accidente oscila entre el 20% y el 40%, los que tienen una odds ratio de 7 tienen un riesgo superior al 60%.

Dado que la odds ratio del epiléptico no llega a dos, el riesgo de sufrir un accidente en el siguiente año no llega al 20%, estas cifras pueden ser una herramienta muy útil, que pueden analizar, a partir de estas cifras, el riesgo individual que tendría cada paciente.

En todas las situaciones se distingue entre los conductores no profesionales y los profesionales en estos últimos, el cálculo del riesgo de accidente es diferente y mucho más restrictivo porque, entre otras variables, se tiene en cuenta el número de horas al volante, los kilómetros recorridos, el transporte de pasajeros o mercancías peligrosas.

Entre otras conclusiones del trabajo, se destaca la necesidad de disponer de un informe médico en el que se establezca el periodo de prohibición de la conducción, así como el de seguimiento por el neurólogo.

Médicamente, los riesgos que puede ocurrir un ataque con alteración de la conciencia durante la conducción deben sopesarse la necesidad práctica de la conducción con el fin de llevar a cabo una vida normal.

También incluye el riesgo potencial para los pasajeros u otras personas cuando una persona con epilepsia puede perder el control de un vehículo durante la conducción.

La conducción nunca es 100% seguro, y siempre hay algún riesgo involucrado. En los pacientes con crisis parciales complejas frecuentes incluso uno cada pocos meses, la conducción no debe ser recomendada.

En alguien que ha estado libre de crisis durante más de un año, mayoría estaría de acuerdo el riesgo es mínimo.

Menos de un año de ausencia de crisis es más polémico; sin embargo, un estudio demostró que la frecuencia de accidentes de vehículos de motor relacionados a crisis convulsivas no cambió, por ejemplo en los Estados Unidos en el estado de Arizona se redujo el requisito  de 12 a 3 meses libres de crisis y estadísticamente no cambió nada, así un mínimo de 3 meses de ausencia de crisis, por tanto, parece prudente desde un punto de vista médico para todos los pacientes. Incluso cuando se les permite médicamente o legalmente los pacientes deben ser advertidos para minimizar el riesgo.

Se puede ayudar a recordar al paciente que el riesgo de convulsiones no es cero y la discreción puede utilizarse con pacientes que tienen un patrón de convulsiones exclusivamente durante el sueño, o con convulsiones que claramente no están asociados con la conciencia alterada

Se debe tener en cuenta que un buen control incluye además la vigilancia electroencefalograma o EEG frecuentes ya que los pacientes pueden no ser conscientes de que son perder brevemente la conciencia, en particular durante las crisis de inicio del lóbulo temporal.

A veces EEG ambulatoria o vídeo-EEG también se justifica para garantizar que los pacientes no están teniendo convulsiones que son completamente no reconocida; esto puede ser especialmente útil en los casos de epilepsia de ausencia.

En un estudio de más de 350 pacientes elegibles para la cirugía de la epilepsia, todos los cuales habían seguido las convulsiones con la conciencia alterada, casi un tercio continuó manejando vehículos.

Para el paciente libre de crisis, la cuestión de la conducción surge durante la dosis de medicación o cambios, y si se toma la decisión de retirar los antiepilépticos.

Cualquier decisión de retirar los medicamentos debe ir acompañada de una recomendación de evitar conducir durante un periodo de tiempo, a pesar de las recurrencias pueden ocurrir hasta muchos años después de la retirada del medicamento.

Como la mayoría de las recurrencias ocurren en los primeros 6 meses, esto es probablemente un marco de tiempo conservador. En cualquier caso, los pacientes sin duda deben ser advertidos de no conducir durante la interrupción del tratamiento, ya que se ha demostrado que es un momento de mayor riesgo de recurrencia.

Los pacientes con un diagnóstico de la epilepsia en general, no son capaces de obtener una licencia para volar aviones, aunque los pilotos de aviación general a veces pueden tener una licencia reinstalado si han estado libres de crisis durante al menos 10 años.

Para los pacientes en otras profesiones de alto riesgo, incluidos los bomberos, cirujanos y operadores de máquinas, siempre es prudente para minimizar el riesgo siempre que sea posible mediante la restricción de deber, o asegurar que alguien cercano siempre podía hacerse cargo, en caso de un ataque.

Por último, muchos pacientes preguntan acerca de las actividades recreativas de alto riesgo como el buceo, paracaidismo y ala delta; al igual que con la conducción, el riesgo siempre debe minimizarse siempre que sea posible, pero,  como se trata de actividades opcionales, más se debe tener precaución en comparación con la actividad más importante para la mayoría de personas que es la conducción.

RECUERDA TODO PACIENTE CON EPILEPSIA DEBE DE HACERCE NIVEL SERICO DE SU MEFICAMENTO PERIODICAMENTE Y REALIZAR UN EEG PORBLO MENOS UNA VEZ AL AÑO.

Dr Jorge Bernal
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